sábado, 16 de octubre de 2010

El movimiento y el futbol

El movimiento en el futbol por:   



De Proft y otros (1988) comprobaron la actividad muscular y la sincronización durante el movimiento de golpeo en Fútbol por medio de electromiografía (EMG) y filmación en vídeo. En 13 jugadores profesionales y 12 sujetos practicantes de otros deportes midieron las actividades de Vasto Lateral, Vasto Medial, Tibial Anterior, Glúteo Máximo, Semitendinoso y Bíceps Femoral. Los no futbolistas mostraron más actividad muscular porcentual que los futbolistas, siendo las diferencias significativas. Los futbolistas golpearon el balón mucho más lejos que los no futbolistas (52,5 + 2,7 m frente a 33,1 + 4,2 m respectivamente). Este hecho se atribuyó fundamentalmente a la técnica, pero los resultados reflejaron que la actividad muscular también juega un papel muy importante. Los músculos agonistas al igual que los antagonistas mostraron un alto nivel de actividad durante el golpeo. Los futbolistas golpearon el balón mucho más lejos, si bien tenían menos actividad muscular general aunque sí una mayor actividad antagonista. Se sugirió que los músculos antagonistas que actúan de sinergistas del movimiento a través de un trabajo excéntrico, son muy importantes de cara a definir y controlar el movimiento de golpeo en Fútbol. Este trabajo sinergista de los músculos antagonistas se observó no solamente una forma pasiva de permitir el movimiento, sino que envolvía una cooperación activa. Y fue por estos resultados en la acción excéntrica a través de lo cual los músculos podían crear una mayor fuerza que concéntricamente. Se sugirió que la cooperación agonista-antagonista no estaba sólo basada en la fuerza de los músculos agonistas y el grado de estiramiento de los antagonistas, pero sí en la sincronización de fuerza y flexibilidad tanto de agonistas como de antagonistas. Esto podría explicar la frecuente aparición de las paradójicas actividades musculares. De todo esto se dedujo la conveniencia de la aplicación al entrenamiento de un trabajo concéntrico de músculos agonistas y excéntrico de los antagonistas. En el momento del golpeo los músculos extensores de la rodilla y flexores de la cadera se observaron agonistas y se sugirió entrenarlos principalmente de forma concéntrica, aunque la fuerza excéntrica no se aconsejaba descuidarla ya que en otra fase del movimiento esos músculos eran antagonistas. Al mismo tiempo, los flexores de la rodilla y extensores de cadera aparecían antagonistas, sugiriendo un trabajo de éstos principalmente de manera excéntrica sin descuidar su trabajo de fuerza de forma concéntrica. Así, con un equilibrio de fuerza entre agonistas y antagonistas y con una combinación de trabajo concéntrico y excéntrico, se minimizarían las posibles lesiones, se mejoraría el patrón neuromuscular del golpeo y se optimizaría el rendimiento último del mismo.

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